lunes, 6 de julio de 2009

Cirugìa de Epilepsia: una nueva visión terapéutica.

No es infrecuente recibir en la consulta diaria de neurología, dos preguntas que preocupan no sòlo al paciente con epilepsia sino a su familia:

1) Lo que tengo se llama epilepsia? O son crisis convulsivas simplemente?

2) Porquè no me hacen una cirugía para curarme y dejar los medicamentos anticonvulsivantes?

En primer lugar, es hora de aclarar un tèrmino que en nada empeora o mejora el pronòstico de esta enfermedad: “epilepsia”. Se define epilepsia a la presencia de dos ò màs crisis convulsivas , es decir, si usted ha convulsionado dos veces, ya puede llamar a su problema epilepsia. Hay demasiados complejos y preconcepciones alrededor de un nombre que seguramente trae a la memoria de muchos de nuestros coterráneos aquellas personas abandonadas a su suerte y con problemas cognitivos que no se estudiaban ni trataban adecuadamente. . Hago pues, un llamado a la actualización y desmitificación de un nombre, una definición que para nada cambia la conducta terapéutica del neurólogo y que tampoco tiene necesariamente un pronòstico malo adherido.

En segundo lugar, y respondiendo al interrogante de la cirugía, es importante anotar que esta subespecialidad de la neurocirugía y la neuroologìa es aùn muy limitada en nuestro país sin desconocer la existencia desde hace ya algunos años, de grupos serios y reconocidos en este campo. No todo paciente con epilepsia es candidato a cirugía y mucho menos debe pensarse que se indica la misma cirugía para todo paciente con epilepsia. La no respuesta a los tratamientos adecuados, el fácil acceso al foco convulsivo, la lesión única definida y la progresión en la frecuencia e intensidad de las crisis son algunas de las indicaciones para sugerir la cirugía. Sòlo una vez que se haya estudiado adecuadamente el caso con imágenes adecuadas como resonancia magnética de 1.5 tesla, estudios neurofisiológicos como videotelemetrìa, SPECT cerebral, evaluación por neuropsicología y en ocasiones el test de WADA y la electrocorticografìa, se da el “SI“ definitivo a un paciente y su familia para la intervenciòn. No hay que olvidar que todo procedimiento neuroquirùrgico tiene riesgos incluso en centros de gran experiencia por lo que el riesgo-beneficio es un balance obligado de todo un equipo mèdico especializado que decide si el candidato es el adecuado o no para ser llevado a cirugía.

En conclusión, losmèdicos y sus pacientes deben mejorar la mutua comunicación para lograr entender y definir las alternativas actuales en el manejo de esta enfermedad, dejando de lado un poco la búsqueda autónoma de “operadores” de epilepsia sin un método estricto de selección de los casos y la técnica indicada. Los avances tecnológicos en esta cirugía han ido paralelos a la consecución de nuevos medicamentos anticonvulsivantes cuya efectividad y menores efectos secundarios nos muestran que la visión terapéutica tiene màs de una cara.

NHORA PATRICIA RUIZ A.

NEUROLOGA CLINICA

FUNDACION CARDIOVASCUALR DE COLOMBIA

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